diurno tambor de son opaco,
llanura y nido de águilas,
silenciode azotada intemperie.
Cómo, hasta el llanto, hasta el alma
amo tu duro suelo, tu pan pobre, tu pueblo pobre,
cómo hasta el hondo sitio de mi ser
hay la flor perdida de tus aldeas
arrugadas, inmóviles de tiempo,
y tus campiñas minerales
extendidas en luna y en edad
y devoradas por un dios vacío.
Todas tus estructuras,
tu animal aislamiento junto a tu inteligencia
rodeada por las piedras abstractas del silencio,
tu áspero vino, tu suavevino,
tus violentas y delicadas viñas.
Piedra solar, pura entre las regiones del mundo,
España recorridapor sangres y metales,
azul y victoriosa
proletaria de pétalos y balas, única
viva y soñolienta y sonora.
Pablo Neruda.
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